Si tu trabajo está relacionado con la sanidad, seguramente la mayoría del tiempo que pasas en tu jornada laboral sea estando de pie, ¿verdad?. Nadie mejor que tú sabe lo que tus pies pueden llegar a sufrir si te desplazas continuamente, atiendes consultas u otras funciones durante muchas horas.
La clave está en llevar el calzado sanitario adecuado para que tu espalda no se cargue, para evitar posibles dolores en las piernas y que tu cansancio sea mínimo. Si tú no te cuidas, ¡nadie lo hará por ti!
Partiendo de esto, te preguntarás entonces qué características tiene que tener un buen calzado sanitario ¿no?. En Worket hemos recopilado la información que necesitas al respecto. ¡Vamos a resolver las dudas!
El calzado sanitario cuanto más ligero, mejor
Utilizar un zapato que no pese poco en un puesto de trabajo en el que pasas horas y horas de un lado a otro o de pie, sólo te producirá un cansancio extra y provocará pesadez en tus piernas.
Por este motivo, uno de los principales factores determinantes a la hora de elegir el calzado adecuado, es que sea ligero, que pese bien poco y te aporte el confort máximo en todo momento.
El calzado sanitario tiene que ser muy cómodo
Esa sensación de llegar a casa cansado después de un duro día de trabajo ya es suficiente como para tener que estar curando alguna ampolla o roce provocado por los zapatos, ¿no crees?
Exacto. La comodidad ante todo. Es una característica muy importante dentro del sector de la salud ya que evitar rozaduras o heridas en los pies, es fundamental para que tu jornada de trabajo termine increíblemente bien. Elige el calzado con el que te sientas lo más cómodo posible.
Hay que asegurarse de elegir un calzado sanitario ergonómico
¿Ergonómico? ¿Eso que es? ¿suena como un zapato de astronauta, no?
Lo cierto es que es una de las características más básicas y esenciales. Solo se trata de que el calzado sea correctamente transpirable, flexible y otras características necesarias para asegurar el máximo bienestar y confort.
Que el calzado sanitario sea ergonómico disminuye el cansancio y la pesadez, además de permitirte realizar movimientos fluidos y desplazarte de forma fácil. ¡Al final parece que sí suena un poco espacial!
El calzado sanitario debe protegerte ante todo
Ya puede ser muy cómodo y fresquito, puede ser ligero y flexible… pero si no te protege como tal, ¡estamos en las mismas!
El calzado debe proporcionar una protección integral a tus pies, estar fabricado con material de calidad y ser muy resistente. Estás expuesto constantemente a posibles lesiones o a cualquier accidente laboral, así que, ¡tenlo en cuenta!
Hay que estar seguros de que el calzado aporta estabilidad
Un buen zueco sanitario no puede quedar justo, pero tampoco muy holgado.
Debe quedar bien ajustado a la forma del pie para que todos tus movimientos sean lo más ágil que se pueda.
Asegúrate de estar estable caminando de aquí para allá ¡No queremos que te tuerzas un tobillo!
El calzado sanitario debe tener suela antideslizante
¡Faltaría más! Como hemos ido comentando durante todo el post, estar en un entorno de trabajo como el hospital, supone un desplazamiento continuo en tu jornada laboral y esto nos lleva a elegir una suela antideslizante para evitar cualquier tipo de caída provocada por fluidos o sustancias, ¡hay que reducir riesgos y prevenir lesiones!
Lo más importante: el calzado sanitario homologado
No olvidemos que la seguridad y adaptabilidad son las características fundamentales que cualquier calzado de trabajo debe cumplir dentro de la normativa europea. Esto funciona igual con cualquier prenda de tu vestuario sanitario, debe estar homologada. ¡No lo olvides!.
Esperamos que tengas un poquito más claro cómo elegir el calzado sanitario perfecto y recuerda, llevar el zapato va directamente relacionado con tu estado de cansancio al final del día de trabajo. Busca siempre lo que más te interese combinando comodidad y protección.